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El sentido de la vida

Todos los días haces muchas cosas. Te distraes continuamente, y muchos hasta puede que le encontréis un sentido excelente a vuestras vidas. “Mi vida eres tú cariño”, “Yo soy quien soy gracias al baloncesto”, “Me encanta comer pollas”, son algunos de los motivos que podrían daros por la calle. ¿Pero para qué vivimos realmente? A todos nos lo enseñaron en el colegio (o casi a todos), pero muchos parecen haberlo olvidado: sobrevivir, nutrirse y reproducirse.

Como seres sociales que somos nos hemos montado la película de que el mundo se divide en seres humanos y animales. Lo más detallistas incluso hablan de “animales no humanos”. Y yo me pregunto ¿en qué difiere mi vida de la de un zorro? Claramente el progreso, el avance de nuestra mitad bonita mitad aberrante civilización, ha aportado un montón de matices que podrían distinguir mi vida de la de un raposo. Aunque al fin y al cabo muchos de esos matices carecen de valor biológico alguno.

Detente a pensarlo y verás qué simple es tu vida. Todos los días, para empezar, tienes que comer. Es una de las múltiples conductas que repetirás incansablemente, sin reparar en ellas, para preservar tu vida. Si te pasas 16 horas al día despierto ten en cuenta que al menos la mitad están relacionadas con la comida. Hoy en día parece más difícil verlo, sobre todo si tienes el frigorífico siempre lleno de comida y no eres tú el que cocina. Pero imagina cuánto tiempo tendrías que dedicar al día para conseguir alimento, y luego prepararlo, si esto no fuese así. Todo el día con la comida dándote vueltas en la cabeza, el motivo principal por el que estás vivo. Parece que lo que de verdad importa es la amistad y el amor, pero no es así. Como bien pensó Maslow, todo eso no tiene importancia si no cubres antes las necesidades básicas. Cada día, por encima de tu pareja, tus padres, o tu perro Toby, estás eligiendo nutrirte.

Nutrirte, claro está, tiene consecuencias desagradables que las pijas quieren hacernos creer que no existen: excretar. De las 16 horas que pasas al día despierto, una vez restadas las destinadas a conseguir alimento y nutrirte, réstale las que dedicas a excretar los residuos que produce la nutrición, o a pensar cómo y donde los vas a evacuar (algo muy patente cuando no estás en tu cómodo hogar). Sin duda aquí se nos va un tiempo genial que podríamos estar dedicando a hablar de poesía o visitar museos de arte. Se nos va el tiempo en algo repugnante, vergonzoso.

Y están las 8 horas diarias de sueño (que está claro que aquí nadie duerme 8). Ni puta idea de para qué sirve dormir*, pero estamos atados a perder 1/3 de nuestra vida en esa bonita inconsciencia. Más aterrador aún es pensar que en el caso de que vivas 90 años, te habrás pasado una media de 30 durmiendo. ¡30 putos años! Me quedo alucinado cuando alguien me dice que duerme la siesta regularmente.

Bueno, y no hablemos de la reproducción. Todo el mundo hace el amor porque es algo bonito, y porque es algo placentero. Pero eso no lo has decidido tú, eso es algo determinado filogenéticamente, algo propio de todas las especies. El tabaco lleva nicotina para que sigas fumando, el cerebro experimenta placer para que sigas follando. Ese placer ni siquiera es tuyo, estás esclavizado de algún modo a él. Y si no te lo crees mira a las pobres mantis macho, condenadas a tener sexo aunque después la hembra les devore la cabeza.

En resumen, eres solamente otra alimaña más. Una alimaña especial, que divaga demasiado entre bocado y bocado. Una alimaña que, por encima de todo, lo que quiere es sobrevivir a toda costa; puede que sólo genéticamente, porque si hay algo que me distingue de verdad de ese zorro, es que soy consciente de mi inevitable fin.

*Desde mi punto de vista poco profesional puedo limitarme a replicar argumentos de otras personas. Pero como suelo atender poco simplemente diré: 1.El cuerpo podrías descansarlo estando tumbado, sin necesidad de estar inconsciente. 2. Si el cerebro necesita desconectar durante el sueño ¿por qué la actividad cerebral es tan elevada en la fase REM?

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Categorías:Reflexiones
  1. Mario Grit
    30 agosto 2011 a las 17:49 | #1

    1) “¿En qué difiere mi vida de la de un zorro?”: en que tu tienes corasón y puedes dar mucha vida a las personitas que están a tu alrededor sólo con tu linda presencia, amorsito.

    2) Joder, yo cuando me quedé solo en casa me di cuenta de que la comida era algo realmente importante en mi vida…

    3) Duermes la siesta regularmente porque no te levantas a las 12 de la mañana, si no a las 8, y dormir después de comer es uno de los mejores placeres que hay, sólo comparable a cagar leyendo comics de Goku…ahí está la clave. Hay que aprovechar las horas de luz, quitando las horas de a luz.

    4) “Puede que sólo genéticamente, porque si hay algo que me distingue de verdad de ese zorro, es que soy consciente de mi inevitable fin”: Are you sure?

    5)¿Existe Dios? Piense querido amigo, que nunca más volverás a verme, si no empiezas a rezar…Dejé de quererte, lo nuestro era imposible…Por más que por las noches me corra el sudor frío, y entre mis nalgas sienta una ligera punzada de placer…seguiré corriéndome fuera del colchón…eres mi esperanza y mi prosa…mi juventud y mi hinchazón…yo te barbacoo

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